Como reconocía Borges, CHE es más propio del habla oral que de la escritura:
"al caer, reconoce a un ahijado suyo y le dice con mansa reconvención y
lenta sorpresa (esas palabras hay que oírlas, no leerlas): ¡Pero, che!" (Borges,
Antología, 1961, citado en AAL 2008, Dicc. del habla de los argentinos)
Por eso es difícil encontrarlo en textos escritos, salvo cuando el autor intenta reproducir la lengua oral. En ese caso el uso de CHE puede tomar un nuevo sentido referido al tratamiento: indica asimetría entre los involucrados en el diálogo, es decir, uno se coloca en un nivel superior al otro, tal como lo podemos ver en el siguiente fragmento del cuento "El Matadero" (1838) de Esteban Echeverría, relato emblemático de una época de nuestra historia:
Cuando uno de los carniceros del Matadero está trozando un animal
que acaba de matar y una mulata se pelea con unos muchachos por
apropiarse de las achuras, el matarife grita:
- Che! negra bruja, salí de aquí antes que te pegue un tajo!
A lo que ella responde:
- ¿Qué le hago, ño Juan? no sea malo!
(ño es abreviatura de 'señor')
En este diálogo podemos ver la asimetría o desnivel del tratamiento entre 'señor, señora', cuya atribución corresponde a quien se coloca en un nivel superior, frente al 'che' con que el señor se permite dirigirse a una clase subalterna, sometida. Aunque este tipo de vínculo suponemos que hoy ha desaparecido, sin embargo es posible que CHE conserve todavía en su significado ese matiz de confianza que no es recíproca y que encierra un sentimiento de poder de uno sobre el otro.
En este uso sería lo opuesto al 'tratamiento de cortesía', de ahí el prejuicio que lo relega al habla oral, espontánea, donde predomina con los valores de vocativo o interjección.
Notemos de paso que el CHE guaraní de "che, sargento" o el uso mapuche de CHE con el sentido de 'gente, ser humano', carecen de ese matiz despectivo en las lenguas mencionadas. ¿O es que los hablantes de español, al identificar durante la Conquista a los habitantes originarios con ese uso lingüístico, le agregaron un plus despectivo?
"al caer, reconoce a un ahijado suyo y le dice con mansa reconvención y
lenta sorpresa (esas palabras hay que oírlas, no leerlas): ¡Pero, che!" (Borges,
Antología, 1961, citado en AAL 2008, Dicc. del habla de los argentinos)
Por eso es difícil encontrarlo en textos escritos, salvo cuando el autor intenta reproducir la lengua oral. En ese caso el uso de CHE puede tomar un nuevo sentido referido al tratamiento: indica asimetría entre los involucrados en el diálogo, es decir, uno se coloca en un nivel superior al otro, tal como lo podemos ver en el siguiente fragmento del cuento "El Matadero" (1838) de Esteban Echeverría, relato emblemático de una época de nuestra historia:
Cuando uno de los carniceros del Matadero está trozando un animal
que acaba de matar y una mulata se pelea con unos muchachos por
apropiarse de las achuras, el matarife grita:
- Che! negra bruja, salí de aquí antes que te pegue un tajo!
A lo que ella responde:
- ¿Qué le hago, ño Juan? no sea malo!
(ño es abreviatura de 'señor')
En este diálogo podemos ver la asimetría o desnivel del tratamiento entre 'señor, señora', cuya atribución corresponde a quien se coloca en un nivel superior, frente al 'che' con que el señor se permite dirigirse a una clase subalterna, sometida. Aunque este tipo de vínculo suponemos que hoy ha desaparecido, sin embargo es posible que CHE conserve todavía en su significado ese matiz de confianza que no es recíproca y que encierra un sentimiento de poder de uno sobre el otro.
En este uso sería lo opuesto al 'tratamiento de cortesía', de ahí el prejuicio que lo relega al habla oral, espontánea, donde predomina con los valores de vocativo o interjección.
Notemos de paso que el CHE guaraní de "che, sargento" o el uso mapuche de CHE con el sentido de 'gente, ser humano', carecen de ese matiz despectivo en las lenguas mencionadas. ¿O es que los hablantes de español, al identificar durante la Conquista a los habitantes originarios con ese uso lingüístico, le agregaron un plus despectivo?
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