sábado, 22 de marzo de 2025

¡ALELUYA, CHE!

 ¡Aleluya!  La RAE, es decir Academia, esa vieja institución  (¿no les hace ruido eso de 'vieja'?), bueno, la famosa Academia nacida en el 1700 nos reconoció. Ya los Ché somos hijos legítimos, la Academia nos incorporó a su vocabulario. Así al menos apareció hace poco la noticia transmitida por los celulares, que esperemos no sea otra de esas fake-news a causa de las cuales ya no nos queda espacio libre en nuestros cerebros.

Y una vez más sucede lo que explicaron muchas veces los académicos pero la mayoría de los hablantes 'cultos' parece ignorar. La Academia no creó el uso de CHE. Los creadores fuimos los hablantes, tanto letrados como analfabetos, ese colectivo anónimo que no pide permiso para usar los elementos lingüísticos con los que se encontraron nuestros glóbulos rojos, neuronas, todo lo que somos, desde el primer momento de vida, y que por lo tanto incorpororamos a nuestro repertorio de palabras. La Academia, como lo dijo bien clarito el director actual, se limita a registrar los usos de nosotros (y de ellos también), los hablantes, y mediante estudios y el uso de estadística,s a definir si es un uso antojadizo, imperfecto, con agregados o con omisiones, de un hablante en particular o de un grupo pequeño, o si es un uso generalizado, aceptado por toda una comunidad, reconocido por la mayoría de los hablantes, en su caso con cambios justificados para resolver de ese modo algo que le falta o que le sobra a la lengua, en un momento dado, por los cambios culturales que se van sucediendo en el tiempo,, indefectiblemente.

Ahora claro, el problema como siempre es quién se atreve a dar el primer paso.  

martes, 3 de diciembre de 2024

La IA y el lenguaje

La IA y el lenguaje

 

Muy cerca de mi ocaso yo te bendigo, vida…. Y sí, estoy viva. Porque soy 1 sobreviviente. Y pongo directamente el número porque así cada cual lo lee como quiere: un, una, une. No hay nada más inclusivo que los números. Pero solo porque no tienen género y nadie discute, porque si es por cantidad no son nada inclusivos, mis números son infinitamente menores que los de las 3 M (Musk, Macri, Milei). Y ahora que las escribí me doy cuenta de cuántos M tenemos en esta sociedad.

Bueno, volviendo a lo de arriba: y sí, te bendigo, no me queda otra. Fuiste bastante generosa conmigo y esto lo digo sobre todo porque hoy me siento alegre. No sé por qué, sí, algo sé: porque estuvo Emi en mi casa y me alegró, mi estudiante… progresa, está mejor, recibe mis palabras. Tal vez mi alegría es la de Hollis en “Calidoscopio” de Bradbury o la que racionaliza Facundo Manes que libera endorfina o la del sol que entra por la ventana. Además, descubro que un poco estoy dentro de su corazoncito, que me escucha, que mis palabras las guarda, las cultiva como un jardín. Como aquellos versos que escuché sin entender a mis doce años, los que nos dejó la vieja de Pérez (lo de vieja lo digo con amor, era una mujer mayor, muy digna y coqueta, con cierto aire veleidoso). La recuerdo sentada no frente al escritorio sino medio de costado y en el banco de adelante, las piernas elegantemente cruzadas, con su viejo y despelechado saco de piel –no, no era ecologista- dictándonos aquellos versos: “Para mi honda pobreza de distancias esta ventana es una mano abierta. En la mano, rugosa de caminos, su pañuelo de cielo me consuela…” Muchos años permanecieron en mi memoria esas palabras, que a los doce no entendía bien pero que con el tiempo fueron abriendo su misterio. Eso es la educación, un arte efímero que permanece.  

Y siguiendo con los números, son el escenario de la IA en tanto el ser humano es un ser de palabras. Ayer lo escuché al sicoanalista de la revista “La peste de Tebas” y me alegré porque ¡dijo algo que antes había dicho yo! Esto es: que así como el rasgo que define a la especie de las aves es que tienen alas, lo que nos define a los seres humanos es el lenguaje, las palabras. Y agregó: si de pronto, en el aire, un pájaro pierde sus alas emplumadas, se precipita al vacío, como el ser humano cuando pierde las palabras.

Porque somos seres de lenguaje. Lo dijo un sabio: Humberto Maturana. Por eso me pasó que en una reunión de docentes y en clase con las alumnas me quedé perpleja porque hablaban de ‘niños sin lenguaje’. Yo y mi querida amiga, Ana Cambre, abrimos grandes los ojos y explotamos: pero cómo, negar que un niño tiene lenguaje es desconocer que es un ser humano, y todo docente tiene que partir del hecho de que sus alumnos lo son.

Ahora bien: la IA es la dictadura de los números y siglas y como dictadura que es resulta antipática. Por qué digo esto: porque ahí los individuos somos algoritmos. Y los algoritmos sí, comunican, conectan, pero no tienen ninguna posibilidad de representación. Por ejemplo, yo me llamo Gladys. Nunca simpaticé con esa sucesión de sonidos: g-l-a, tal vez porque el movimiento articulatorio para producirlo en la boca lo asociaba al vómito, a regurgitar. No me sonaba lindo. Después, cuando leí o escuché alguna radionovela, comprobé que era y es todavía un nombre común para la sirvienta, al menos en las novelas inglesas. Perdón, no es que las desprecie pero, si las tareas domésticas –lavar platos, planchar y peor en verano, fregar pisos- no son nada divertidas, mucho menos lo son si las hacemos para otra persona que además pasa el dedo después por la superficie o desconfía del vuelto de la verdulería. Al menos es lo que siento, disculpen los que no comparten mi sentir.

Bueno, como decía, mi nombre no me gustaba por la sucesión de fonos y por la asociación que hacía, hasta que una vez descubrí que glad- puede asociarse a gladiador- o sea ‘soldado, peleador, guerra’ ¡uy, todavía peor, me gusta menos! pero también a su otro significado: ‘alegre’. Y por qué no pensar entonces que mi madre me quiso llamar así para asegurarme una vida de alegrías, de todo tipo: mirar una flor, comer algo rico y en buena compañía, ayudar a otro, o vivir eso que, metafóricamente, algunos designan justamente con ese nombre.

En cambio la IA se maneja con algoritmos. Yo por ejemplo soy Lñ5#1&2=R//aA. ¿qué me dice eso, qué le dice a mis amigos? Lo mismo le pasa a Emi, ahí no me reconoce. Pero sobre todo ¿cómo recordarlo? Porque los números, si bien son ‘inclusivos’, no connotan, o sea no se asocian con los significados. Ahí está el gran problema.

Esto en parte también se da en el lenguaje en su sentido tradicional, hay palabras connotativas y otras que no lo son. Pero no interesa tanto esta clasificación sino cuando en la práctica se relaciona con los años y las edades y los que todavía no lo son desprecian a los viejos porque no recuerdan algo. Difícil no recordar en salud lo que significan flor, azul, tierra, árbol, ni tampoco Evita, Gardel, Italia, Océano Atlántico, Einstein, pero en cambio muchos no recuerdan los nombres de… Bueno, perdón, no me acuerdo los tres nombres que traía de ejemplos –uno era el del ingeniero alemán que inventó la bicicleta, otro el de la amante del Zar Pedro el Grande, finalmente el de la india guaraní que tuvo un hijo mestizo que después fue un famoso general de nuestra revolución. 

domingo, 29 de octubre de 2023

LAS MENTIRAS "MARCHA ATRÁS"

MENTIRAS EN POLÍTICA....

Es verdad lo que un famoso dijo: "Si digo la verdad, nadie me vota". Y así, no solo se miente, también es frecuente que se acuda a afirmaciones falsas para engatusar al público. 

Una de esas falsedades es la que repite Milei cuando, para demostrar la superioridad de la política liberal, afirma que fuimos Primera Potencia a nivel mundial a partir de 1880 y que esto empezó a decrecer con el gobierno populista de Yrigoyen, hasta llegar a la inflación actual.Así, en solo dos pasos, explica todo, para que la gente (y sobre todo  los jóvenes) se lo crean. Yo invito a leer la historia, aunque sea en la Wikipedia, ver https://es.wikipedia.org/wiki/Historia_economica_de_Argentina

Qué casualidad, también Macri, hace bastante, viene hablando de recuperr aquella Argentina de 1880. Qué pasó ese año: fue el final "triunfante" de la Campaña al Desierto (así llamada nuestra Patgonia), que se coronó con la asunción del General Roca a la presidencia y la implementción de una política agroexportadora. Pero quiénes fueron los beneficiarios: los grandes latdifundistas. Esa es la patria de los liberales, los beneficiados en el reparto. Pero también existían los gauchos, que fueron los desposeídos, y luego vinieron los inmigrantes, expulsados de sus países de origen por la pobreza, y a nivel mundial hubo cambios enormes en el conocimiento y en el arte, y guerras y luchas, y la gente tomó conciencia de nuevos derechos. ¿Y Milei nos viene a decir que hay que volver a los liberales de 1880?  ¡¡¡Se comió casi 2 siglos de Historia!!!




martes, 24 de octubre de 2023

¿Por qué...?

 El domingo escuché comentarios sobre la votación en rueda de periodistas. Uno de ellos se hizo cargo de una pregunta de muchos: ¿por qué los pobres votan al oficialismo? 

Alguien de la mesa respondió, con una repuesta también de muchos: Está a la vista, por su nivel cultural y educacional. 

Parece que los que tienen esa verdad de sentido común no escucharon ni vieron como Milei agitaba consignas como: 

¡Vender YPF!  ¡Vender Vaca Muerta!

¡Que todo estalle!

¡Convertir el INCUCAI en un mercado!

¡Cerrar el CONICET!

¡Privatizar la educación!

¡Dolarizar!

Faltaba que dijera: 

¡Vender el país al primer postor!

Si a eso le sumamos la motosierra y el lanzallamas, esa gente que vota por lo contrario no lo hizo por ignorancia ni por falta de cultura sino porque mostraron tener conciencia de lo que se venía con los libertarios. Por eso esa gente eligió y gritaba: 

¡Patria sí, colonia no! 

Yo la escuché perfectamente pero parece que algunos periodistas hacen oídos sordos a lo que los ciudadanos reclamamos.