(tomado de Wikipedia)
Che es una interjección que tiene diferentes alcances, y
aparece en el idioma español, en el valenciano y en el portugués brasileño.
Esta interjección se usa para llamar a una persona, atraer su atención, o
incluso detenerla; y también en caso de sorpresa o asombro. Por consiguiente,
en todo esos sentidos, equivale a la interjección «¡hombre!» que es común en la
generalidad de las regiones de España. Por ejemplo, en Argentina, «¡che, no te enojés!», equivale en
España a «¡hombre, no te enfades!».
Etimología
Algunos autores
sostienen que deriva de la palabra guaraní «che»,
que puede ser pronombre personal (‘yo’) o posesivo (‘mi’) de primera persona
singular. En el guaraní hablado en el Noreste argentino, «che» se
pronuncia /tʃe/ [che] y en el guaraní paraguayo se pronuncia /ʃe/ [she].
En idioma mapuche, che significa persona o gente y
forma parte de muchos gentilicios de la región (como mapu-che), aunque no tiene un uso
especialmente vocativo o expresivo.
La palabra «che» también se encuentra en el
idioma quechua en la sierra norte del Perú (Áncash) y en parte del Ecuador, y se usa como
interjección de atención, equivalente a «¡oye!».
Algunos filólogos italianos (como Grassi) afirman que
el «che» rioplatense es de origen veneciano. El habla de los italianos de
Buenos Aires (que eran en muchos casos originarios de la región de Venecia) era el cocoliche, casi extinto después
de la segunda guerra mundial (1939-1945). Muchas de sus palabras hoy en día
se encuentran formando parte de otro dialecto ítaloargentino:
el lunfardo. Como «volés» (quieres)
y como «ció», posiblemente origen del «che» rioplatense: «¿Qué
volés, che?» se dice en veneciano «Che vol, ció?» (pronunciado
en español como [¿ké vól, chó?]).
La palabra «che» podría derivar del adverbio
italiano cioé que significa ‘o sea’ o ‘es decir’ y
se pronuncia [choé].
La inmigración masiva de ciudadanos italianos a la
Argentina, desde fines del siglo XIX hasta luego de la segunda guerra mundial (1939-1945), aportó ciudadanos de distintas
regiones de Italia, que hablaban diferentes dialectos y pocas veces la lengua italiana.
Para un idioma de origen latino, del cual también deriva el castellano,
aparece «cioè», con un uso de tal frecuencia. «Cioè» servía
de nexo entre una idea y otra que se pretendía enlazar, o sobre una misma idea
que se pretendía expresar en castellano. Incluso para comunicarse entre los
mismos italianos, que hablaban dialectos regionales, y provenían de clases
campesinas y trabajadores, y a menudo no tenían formación escolar en la lengua
oficial de su país, «cioè» era la palabra con la que iniciaban
su entendimiento. De esta manera, «che» se transformó en una voz que amalgamó
culturas, y en su informalidad acercó gente, convirtiéndose en una palabra
popular que manifiesta amistad y confianza en el coloquio de los rioplatenses.
En Nicaragua, ciertas comunidades rurales de la región
norteña lo usan como exclamación, asombro o asco, tal vez por influencia de la
inmigración extranjera tanto de Europa como de Sudamérica en pasados siglos,
pero si es de uso cotidiano en el léxico de los campesinos de la susodicha
región principalmente en las comunidades de Sebaco.
En la Comunidad Valenciana de España esta interjección es muy frecuente
desde hace siglos,4 y se encuentra
inscripta en murales. Esto hace pensar, bien en un parentesco con el «che»
rioplatense, bien en una coincidencia, de ahí entre otras cosas que al equipo
de fútbol Valencia CF, se lo llame equipo ché. El «che» valenciano se escribe
normativamente xe aunque posiblemente escrito ya desde largo
tiempo con ch hasta la llegada de la normalización
lingüística. El xe valenciano se pronuncia con una e abierta
que en algunos lugares se alarga para enfatizar. Un dato a favor de una posible
relación entre el «che» sudamericano y el valenciano, es el hecho de que el
juego de cartas por excelencia del cono sudamericano, el truco, muy conocido en varios países, es también muy típico y exclusivo de la
Comunidad Valenciana, donde recibe el nombre de truc (que
significa ‘truco’) y es prácticamente desconocido en el resto de España. En
la provincia de Castellón la tendencia a abrir la e ha
derivado en que la expresión usada ser «cha» en lugar de «che»,
aunque se usa en las mismas circunstancias.
El hispanista Ángel Rosenblat relaciona el «che» rioplatense
y el «che» valenciano (idéntico al argentino/uruguayo en
significado y usos) con el antiguo vocablo español «ce», con que se
llamaba, detenía o hacía callar a alguien. Este «ce» tenía
antiguamente una pronunciación parecida a [tse], lo que explica el paso a «che».
Según Rosenblat, en ciertas zonas de Lombardía (en Italia), existe una
expresión parecida, «ce», pronunciada [che] con los mismos
significados y usos que el che rioplatense y el valenciano, pero no aclara si
están relacionados.
Aunque tras unos cuatro siglos de dominación por parte
de la Corona de Aragón, y su extensión lingüística, en la isla de Cerdeña lo
certificaría, pues se suele oír a menudo la exclamación «cè» (pronunciada
[ché]). Pero, más que una manera de llamar a alguien, es una exclamación de
maravilla o estupor.
También se hace descender al «che» valenciano
(independientemente de su relación con el rioplatense) con el imperativo árabe «shuf» ‘¡mira!’.
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