domingo, 19 de abril de 2020

CHE como vocativo

Además de considerarla una interjección (como ¡oh!, ¡ay!, etc.), el Diccionario del habla de los argentinos (2008) incluye CHE como voz coloquial con la función de vocativo, pues se usa para llamar, pedir atención o dirigirle la palabra a alguien. Di Tullio (1997, 121) caracteriza al vocativo como un modificador periférico -puesto que queda fuera de la cláusula u oración- que sirve para nombrar al destinatario a quien se dirige el enunciado del hablante. Generalmente ocupa la posición inicial, aunque también puede hallarse en otras posiciones, separado entonacionalmente del resto (lo que se representa mediante la coma). Va el ejemplo, tomado del diccionario mencionado:
-Che, Urtubey -gritó Zoilo atronando el recinto con su vozarrón, al aludido, que se hallaba en el extremo de la mesa (M. Gálvez en texto de 1913).
Ahora bien, en este uso, si lo consideramos desde la pragmática lingüística lo tenemos que asociar al grupo de los llamados 'deícticos', ya que carece de valor referencial en sí mismo y en cambio toma su significado del contexto, tal como lo hacen los pronombres personales. Es como una señal, un dedo dirigido a alguien. Y por esa condición de vocativo, sumado a que el mismo Diccionario lo reconoce como 'coloquial', si pensamos en las personas del 'coloquio', sirve para señalar o llamar a quien pasaría a ser el interlocutor o la interlocutora, sean una, uno o varios, de modo que, en este uso corresponde a la 2da. persona (tú, vos, usted).
Señalemos de paso un hecho que es totalmente casual pero no por eso menos interesante: a pesar de que, como venimos viendo, es un uso poco formal, incluso sentido a veces como vulgar o incorrecto (es  decir, no propio del habla 'cuidada'),  y a pesar además de que es muy antiguo, coincide con lo que hoy cierta gente de avanzada propone como lenguaje llamado 'inclusivo', y no solo por la vocal que lo constituye, la E, sino también porque CHE, como vocativo, no discrimina género y va por más, puesto que tampoco discrimina número: en efecto, podemos dirigirnos tanto a un amigo o amiga con un "che, decíme" del mismo modo que "che, díganme". Una connotación especial tiene cuando se lo usa con la variación 'usted' de la 2da. persona singular: "Che, usted, ¿no sabe que no se puede pasar con el semáforo en rojo?" (con este uso posiblemente se asocie la creación lunfardesca del sustantivo 'el chepibe').
Podemos decir que ese no-rasgo, es decir, esa condición de invariable para género y número, refuerza la teoría de que el origen del che debe buscarse en lenguas indígenas como el guaraní o el mapuche, que no tienen dichas categorías en sus sistemas gramaticales. 

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